jueves, 7 de febrero de 2008

Cerrando un poco la idea del post anterior, me recuerdo cuando niña escribiendo diarios de vida que leerían los demás, es decir, siempre tuve la sensación de que otros en algún lugar o minuto lo leerían (sería influencia de Papelucho supongo) entonces me costaba ser completamente sincera, me congelaba la idea de pensar que mis reales sentimientos y pensamientos pudieran ser leídos o conocidos por otros, por ende cambiaba frases, omitía cosas y embellecía historias, resultado? ninguno po', jamás terminé uno hasta su ultima hoja, al menos 10 diarios de vida regalados, abiertos y mal usadosm o no usados más bien.

Aveces pienso que no estaba tan mal. Pensar que otros pudieran leer lo mio, me hacía ponerle pino a la cosa... buscar y rebuscar palabras y cambiar ciertas realidades, tal vez fuí una escritora en potencialidad y lo desperdicié jaja.

Hoy más relajada (en ese aspecto y muchos aspectos) me dejo llevar sin pensar mucho en nada más, remordimientos pfff después, concecuencias, ni ahí (ahora)... si no hay causa, no hay efecto, asiesque tampoco lo proceso mucho, la cagá que me va quedado después sin duda, y es un pequeño detalle, pero ya no me niego al hecho de hacer lo que quiero, decir lo que pienso y ahora escribir lo que siento...




I

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